Pongámonos en situación en cuanto la úlcera isquémica hipertensiva de Martorell a nivel histórico.

Datos importantes…

En el 1945, Fernando Martorell las describió por primera vez destacando que se trataba de pacientes con antecedentes de HTA. Un año más tarde, Hines y Farber asociaron la existencia de estas úlceras con la presencia de arteriolas subcutáneas hipertróficas y estenóticas.

La úlcera de Martorell sigue siendo en la actualidad una de las más infradiagnosticadas debido a su infrecuencia y también su fácil confusión con lesiones como calcifilaxis, pioderma gangrenoso y vasculitis necrotizante.

Se presenta con mayor frecuencia en las mujeres entre los 55 y los 65 años. Se trata de una entidad con una prevalencia del 0.1-0.3% que supone un 5% del gasto sanitario global en España.

¿A qué se debe?

Lesión tisular debido a la obstrucción de las pequeñas arteriolas de la arteria media que suelen ser consecuencia de:

  • La complicación tardía de la hipertensión arterial prolongada (evolución superior a 10 años) con valores elevados de presión diastólica con o sin tratamiento farmacológico.
  • El síndrome metabólico, incluyendo hipertensión y también diabetes, en muchos de los casos. Con valores elevados de presión diastólica, en una población que se beneficia o no, de un tratamiento antihipertensivo.

Cerca de un 70% de las úlceras hipertensivas tienen un vaso en el lecho que está relacionado con la presencia y la cronicidad de la misma.

¿Cómo diagnosticarla?

Las claves son una historia clínica detallada, reconocer la lesión característica y la realización de la biopsia.

La lesión aparece como un área lívida que se convierte en una escara necrótica con bordes rojizos-púrpura localizada habitualmente sobre el lateral del maléolo o en la región del tendón de Aquiles, suelen ser superficiales (aunque también pueden llegar a estructuras profundas). De bordes irregulares, lecho fibrinoso-necrótico y márgenes purpúricos. En un 50% suele ser bilateral o con cicatriz en el lado opuesto. Evolucionan en extensión rápidamente llegando a medir entre 1–10cm de diámetro.

Provoca un dolor desproporcionado con relación al tamaño. Aumenta durante la noche. No aumenta con el ejercicio ni la elevación de piernas.

Puede aparacer de forma espontánea o bien como consecuencia de un leve golpe. Y hay presencia de pulsos distales.

La biopsia presenta hallazgos histológicos caracterizados por arterioloesclerosis subcutánea oclusiva, con engrosamiento de la pared y disminución del calibre y, ayudará a descartar otras afecciones.

Para que sea efectiva debe hacerse llegando hasta la fascia, comenzando en tejido sano y extendiéndose por el área necrótica. Puesto que si se hace muy superficial podría confundirse con pioderma gangrenoso.

¿Cómo la prevenimos?

  • Los betabloqueantes selectivos de beta 1 como el bisoprolol y, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina como el lisinopril (disminuyen la vasoconstricción).
  • Evitar hábitos tóxicos: tabaco y alcohol.
  • Evitar el uso de alcaloides: nicotina, morfina, cafeína, entre otros.
  • Prevenir incidentes traumáticos de las piernas en pacientes de riesgo.

Tratamiento habitual

  • Tratamiento con prostanglandinas (también alivia el dolor).
  • Antiplaquetarios.
  • Control analgésico és de vital importancia con tratamiento coadyuvante para el dolor neuropático.
  • Control antiinflamatorio.
  • Es esencial el control de la HTA y la DM.

Abordaje local

  • Tópico: cuando presenta mucha inflamación y para preparar el lecho se pueden aplicar corticoides tópicos de potencia media-alta, fomentos de corticoides intralesionales.
  • El desbridamiento cortante para realizar una buena limpieza del lecho, habiendo descartado el pioderma gangrenoso (por su síndrome de patergia).
  • Cura en ambiente óptimo con apósitos bioactivos para favorecer el desbridamiento autolítico para reducir el tejido necrótico y/o esfacelado, disminuir el dolor y favorecer la cicatrización.
  • Microinjertos en sello tanto para mejorar de forma casi inmediata el dolor, como para favorecer la cicatrización temprana.
  • TPN, si se dispone de ella y hay opción.
  • Vendaje compresivo de corta tracción (siempre y cuando no exista contraindicación).
  • La esclerosis del vaso hipertensivo en el lecho de la úlcera hipertensiva (en el caso de que exista) acorta el tiempo en la cicatrización y mejora el dolor.
  • Existen otros abordajes locales como puede ser cámara hiperbárica y plasma rico en plaquetas (PRP).

Bibliografía

  1. Montero Mendiazabal R.F., Ruiz Capdevila J., Diez-Esteban M.E. Nuevo abordaje en el tratamiento de la úlcera hipertensiva. Heridas y Cicatrización n.1. Vol. 11. Marzo 2021.
  2. Ricarte Segura A.I. Scoping Review: úlceras de etiología hipertensiva arterial o de Martorell. Trabajo de fin de grado. Alicante. 2019.
  3. Loos M., Mauro Coringrato M., Olivares L. Úlcera hipertensiva de Martorell. Dermatol. Argent. 2017, 23 (2):58-65
  4. https://www.elenaconde.com/claves-para-entender-la-ulcera-de-martorell/
  5. El interés del corticoide tópico en la úlcera de Martorell – Elena Conde Montero
  6. La úlcera de Martorelly los antagonistas de la vitamina K: una combinación peligrosa – Elena Conde Montero

Deja un comentario

Scroll al inicio
Plugin the Cookies para Wordpress por Real Cookie Banner