Lesiones de etiología arterial

Las lesiones de etiología arterial se producen por un déficit de aporte sanguíneo en la extremidad afectada. Su evolución es normalmente, es crónica y el tratamiento para restaurar la circulación es complejo.

Este post de hoy, viene a ser un poco la continuación del que escribimos la semana pasada en el que destacamos la enfermedad arterial periférica y la infografía que os ayudará a descartarla.

La prevalencia varía entre estudios de entre el 10 al 25%.

Hay que diferenciar las lesiones isquémicas de aquellas traumáticas u originadas por tratamientos (férulas de yeso, intervenciones quirúrgicas…) en contexto de arteriopatía que finalmente, se cronifican debido a esa enfermedad. Aún teniendo una causa distinta, pueden compartir síntomas como el dolor, y aspectos como la forma y las localizaciones.

CARACTERÍSTICAS

Son lesiones con causan un dolor continuo e intenso, exceptuando cuando va acompañado de una neuropatía.

Su localización suele ser distal, en cara antero-externa de la pierna, zonas interdigitales y sobre prominencias óseas como consecuencia de la fricción/presión. Hay que tener especial cuidado con el tipo de zapatos y aconsejar unos adecuados cuando existen factores de riesgo.

La piel perilesional suele observarse pálida, sin pelo y brillante y tienen una baja temperatura.

Pueden aparecer de nuevo en personas ya intervenidas de revascularización, por estenosis parcial o oclusión de nuevo en un vaso ya afectado o en otra zona del árbol arterial muchas veces provocado por un mal control de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV).

¿CÓMO SON?

Las lesiones de etiología arterial suele ser:

  • Pequeñas. circulares y poco profundas.
  • Afectan zonas donde rápidamente se exponen estructuras subcutáneas.
  • Con bordes definidos.
  • Asociadas a infección, pueden comprometer estructuras profundas y comprometer la vida de la persona.
  • El lecho de las heridas es pálido, con esfacelo o tejido necrótico seco.
  • No suelen ser exudativas siempre y cuando no exista infección.
  • En estadios avanzados de EAP (Estadio IVb), aparecen gangrenas extensas que requieren intervención inmediata.

EVOLUCIÓN

Inicialmente pueden presentarse como lesiones pequeñas con placas necróticas secas. Esta situación se puede mantener un tiempo pero fruto de un inadecuado tratamiento local o traumatismos suele empeorar.

Esto ocurre ya que debido a la inflamación que aumenta el tamaño y con ello, la incapacidad de regeneración del tejido. También puede pasar a causa de la infección con la cual cosa las lesiones aumentan de tamaño, se vuelven más irregulares y se observa esfacelo en el lecho de la herida.

TRATAMIENTO

El tratamiento de este tipo de lesiones, normalmente es quirúrgico para así restablecer la circulación arterial, puesto que allí donde no llega la sangre, no se oxigenan los tejidos y no pueden sanar.

Siempre valorando el pronóstico vital de la persona para no caer en prácticas de encarnizamiento terapéutico.

En el tratamiento médico en heridas con poca posibilidad de cicatrización no revascularizables (por el motivo que sea), se recomienda la administración de prostaglandinas a la vez que se intentará mantener la escara seca el mayor tiempo posible manteniendo cura tópica con antiséptico, como por ejemplo, con povidona yodada.

Ante la presencia de tejido desvitalizado, una vez revascularizada y con buen pronóstico vital, se procederá al desbridamiento, preferentemente quirúrgico y/o cortante, siguiendo con curas locales adaptadas a cada caso.

En este tipo de lesiones y debido a la facilidad con la que escalan a afectación de estructuras profundas, se recomienda mantener curas con ambiente óptimo, evitando la humedad, para no promover más el circulo vicioso de infección y aumento de la lesión, pudiendo llegar a una amputación menor, mayor o al riesgo vital del paciente.

BIBLIOGRAFÍA

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